Venezolanos apenas “pellizcan un bocado”

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Susana Mora | smora@bloquedearmas.com

La crisis económica y la escasez de alimentos por la que está pasando Venezuela ha ocasionado que los ciudadanos no logren adquirir un mercado adecuado en sus hogares para poder alimentarse de manera saludable.

La inexistencia de los víveres, la falta de producción, el escaso acceso a los productos y la inflación, hacen que el ciudadano común apenas pueda comer una o dos veces al día y lo que consume no representa una dieta balanceada y nutritiva.

En el marco del Día Mundial de la Nutrición, la licenciada Nixa Martínez, presidenta del Colegio de Nutricionistas y Dietistas de Venezuela, comentó que el patrón alimenticio del criollo ha cambiado mucho desde hace algunos años a este tiempo.

En la actualidad la gente prácticamente está comiendo pescado y harinas, cuando para poder tener una alimentación balanceada debería consumir los tres productos básicos: proteína, grasa y carbohidrato, de forma balanceada y en cantidad adecuada.

Reiteró que debido a la inflación y a la escasez de disponibilidad en el mercado, el venezolano no se está alimentando bien, está comiendo, pero no se está nutriendo, “porque consumir granos y arroz no es una alimentación, eso es saciar el deseo de comer”, añadió Martínez.

La especialista comentó que la falta de una correcta alimentación en los niños da paso a que su consistencia intelectual disminuya, que el sistema inmune este reprimido y no tenga la capacidad para reaccionar ante virus como lo son la difteria, el sarampión y la tuberculosis.

En los adultos es igual, como también la baja de peso, cansancio, debilidad, pérdida de masa muscular. En los adultos mayores se presenta la diabetes, la hipertensión, el aumento del colesterol o se agravan estas condiciones.

Martínez considera que se puede hablar hasta de desnutrición. Por esta razón recomienda como opción ante la crisis comer hortalizas, vegetales, raíces, frutas, incluso tubérculos, como posibles alimentos accesibles.

Las tres comidas a las que estaba acostumbrado el venezolano a consumir: desayuno, almuerzo y cena, se ha ido reduciendo a dos o una sola comida al día. En muchos casos la desesperación hace que en los hogares los adultos se abstengan de comer para dejárselo a los niños.

Martínez manifestó su preocupación ante la actitud indiferente del Gobierno de no solventar la crisis y la falta de producción en el país. Resaltó que Venezuela pasó de ser un país productor y exportador que ahora depende de la llegada de insumos para sobrevivir.

Responsabilidad

“En el Art. 305 de la Constitución Bolivariana de Venezuela, se establece que el Estado es garante de brindar la alimentación a través de la seguridad alimentaria. Aquí no hay seguridad alimentaria, sabemos lo que estamos comiendo hoy, pero no sabemos lo que vamos a comer mañana. Lamentablemente el venezolano no se está alimentando”, reiteró la especialista.

El consumo excesivo, y prácticamente único, de harinas en la alimentación incrementa el número de personas propensas a sufrir de diabetes y obesidad. El exceso de peso no se refleja en una alimentación balanceada.

En cifras

Susana Rafalli, representante de Cáritas, comentó al equipo del Diario 2001 que el 70% de los niños en estratos más pobres tienen un déficit nutricional y entre ellos un 15% y 16% están gravemente desnutridos.

Considerando el número total de infantes en el país y el porcentaje de pobreza, hay un aproximado de 250 mil a 280 mil niños menores de cinco años mal alimentados. En las jornadas realizadas en el 2016 por Cáritas, la organización se encontró con 8% de niños con mala alimentación en los lugares más pobres del país, cifra que aumentó a 16% a finales del año pasado.

“El crecimiento que no ganaron en este momento es una hipoteca para sus vidas futuras”, añadió Rafalli.

Iniciativa

El diputado Ángel Alvarado está llevando a cabo un programa llamado “Alimenta la solidaridad”, en el que ofrece nueve comedores populares para alimentar niños con desnutrición.

Se encuentran en todos los barrios de Petare sustentando a 900 niños, desde que termina la lactancia hasta los 10 o 12 años. El diputado aseveró que estos infantes vienen mal alimentados desde sus hogares, debido a que el sueldo mínimo de sus padres no alcanza para que ingieran los nutrientes necesarios para su buen crecimiento.