Un Nuevo Tiempo a la opinión pública: El peor 1° de mayo de la historia de Venezuela

 

 

En Venezuela, actualmente, son pocas las fechas festivas que ameritan una celebración. No se puede alabar un 1° de mayo lleno de escasez de alimentos, de medicinas, insumos médicos, inseguridad y servicios públicos sumergidos bajo la mayor crisis social, política y económica de la historia.

Un 1 de mayo que no traerá beneficios ni mejoras en pro de la clase trabajadora. Ilógicamente, el anhelado aumento salarial decretado por el primer mandatario Nacional, puede considerarse como una burla, en un país donde la inflación aumenta a pasos agigantados y no hay sueldo que sustente los costos básicos y cotidianos.

La población trabajadora comprendida por profesionales, obreros, emprendedores, secretarios, etc, que actualmente residen y apuestan a la Venezuela del cambio, de futuro, progreso e igualdad de oportunidades, algunas veces se les hace cuesta arriba sobrellevar la crisis que embarga cada rincón del país.

Trabajar sin insumos, con recursos limitados,  bajo la grave situación de la falta de  transporte público a causa de la escasez y alto costo de repuestos, con un sistema de Metro colapsado y abandonado, suman las razones para ejercer las funciones laborales con desmotivo.

La falta de interés en los jóvenes cada vez es más notable, se están formando menos profesionales e importando los pocos que quedan.

Hoy 1° de mayo desde Un Nuevo Tiempo decimos que no hay nada que celebrar. Al contrario, hay que manifestarle al presidente Nicolás Maduro el descontento laboral que existe en el país, a causa de su pésima gestión; hacerle entender que la economía venezolana no se soluciona quitándole tres ceros a la moneda o incrementado el salario mínimo –sin base- cada vez que le apetezca. La economía saldrá a flote cuando se apliquen políticas económicas permitentes, cuando piensen en las necesidades el pueblo y no en las propias, quizás así se pueda empezar a notar un cambio.

Los venezolanos no merecen visitar más de un automercado para adquirir a medias los alimentos, tampoco recorrer el país en busca de las medicinas, es deber del Estado garantizar alimentos y medicinas como parte de sus funciones. Señor Presidente, más solución y menos corrupción es lo que gritan los trabajadores.