Ser viejo en tiempos de crisis – Por Juan José Salas

 

 

La vejez es una etapa natural de la vida que produce cambios en el cuerpo, en las células, tejidos, órganos y en el organismo total, muchas veces produce la incapacidad física y mental para realizar ciertas actividades. Según la teoría psicosocial de Erikson cuando los adultos entran en una etapa final de la vida su tarea consiste en contemplar su vida en conjunto y coherencia. Necesitan aceptar su vida, tal y como la han vivido para dar paso a la integridad y no caer en la desesperación.

Las investigaciones señalan que se comienza a envejecer antes de los 65 años. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2018, la población mundial está envejeciendo rápidamente y los trastornos neuropsiquiátricos (depresión, alzheimer, mengua de la memoria, entre otros) representan el 6.6% de la discapacidad total de los ancianos mayores de 60 años, y 15% de ellos sufren un trastorno mental, a esta edad también se es propenso a padecer enfermedades físicas como osteoporosis, problemas cardiacos, pérdida de la visión y audición, entre otras. Además los ancianos son vulnerables al maltrato físico, sexual, psicológico, emocional, al abandono y a la falta de atención.

Ante todo este entorno que tienen que vivir, muchos ancianos se le suma la grave situación de nuestro país. La crisis social y económica que atraviesa Venezuela desde hace algunos años perjudica directamente la calidad de vida de los ancianos, al ser ellos los más vulnerables. Venezuela registra la inflación más alta del mundo 12.874,6% según cifras emitidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para abril de este año, una contracción del PIB del -15%, caída de los precios del petróleo, caída de las reservas internacionales y una tremenda escasez de toda clase de bienes y servicios.

La escasez es un fenómeno que golpea fuertemente a los venezolanos, especialmente a los ancianos, esta se da en productos con precios regulados y de primera necesidad, como la leche, aceite, mantequilla, harina pre-cocida, pasta, papel higiénico, productos de aseo personal. Esto obliga a los ancianos a realizar enormes colas durante horas, para poder adquirir los pocos productos disponibles u ofertados. Otra opción que tienen estas personas es recurrir al mercado ilegal o paralelo, conocido coloquialmente como “bachaqueros” donde encuentran los productos con un incremento de precios  desproporcional. Aunque el gobierno se ha encargado de suministrar productos de la canasta básica a través de las bolsas o cajas CLAP, esto no es frecuente, y muchas veces es discriminatorio.

Sin duda alguna, la escasez crónica de medicamentos y la grave crisis hospitalaria ponen en riesgo la vida de los ancianos, al no encontrar tratamientos para el alzheimer, la diabetes, el cáncer, la osteoporosis, la hipertensión arterial y un sinfín de medicinas que no están disponibles en el país, y hacen que cada día su esperanza de vida disminuya.

Hoy nuestros viejos están pasando penurias, cada día se les violan sus derechos humanos, cuando se les niega el acceso a la alimentación, a la salud y a la seguridad. Aunque el gobierno nacional ha beneficiado a más de 3,5 millones de ancianos con pensiones de Bs 1.400.000 Bs, esto no es suficiente para que ellos cubran sus necesidades básicas, cuando según cifras del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (CENDAS) el precio de la Canasta Alimentaria Familiar correspondiente al mes de abril de 2018 se ubicó en 100.174.980,98

Venezuela vive una crisis humanitaria, y mientras el gobierno solo busca culpables, excusas, y no soluciones factibles, nuestros viejos tienen que sobrevivir dentro de un sistema social que se vuelve cada vez más salvaje e inhumano.  Pareciera que lo planteado por Erikson de contemplar sus vidas, para los ancianos de nuestro país esto no aplica, ya que su tiempo es solo de angustia y desesperación, al ver que sus últimos años de vida es de sufrimiento, pérdida de independencia y soledad. Ya no son arrugas de experiencia, ahora son marcas de dolor.

 

*Estudiante del Noveno Semestre de Economía en la FACES-ULA.

@juan_josalas