POBREZA Y RIQUEZA EXTREMAS

Isaías A. Márquez Díaz

De entre las problemáticas mas importantes que se abordan durante el desarrollo del Foro Económico Mundial 2018 (WEF, por sus siglas en inglés),  que acaba de culminar en Davos, Suiza, compromiso ineludible ha sido abordar, Paradójicamente, este contraste entre ricos y pobres. En tal sentido, asumen, entre otras, que para terminar con la pobreza extrema deben abordar, además, la pobreza extrema, ya que la opulencia y el consumismo extremos  originan desequilibrios críticos a escala mundial, tal y como lo demuestran los datos del BANCO MUNDIAL, por lo que se precisa modificar la relación entre el crecimiento y el alivio de la pobreza a fin de crear sociedades más equitativas, “ya que no es posible centrarnos solo en la pobreza para eliminarla”, según el médico ceilanés Vinya Ariyaratne, secretario general de la ONG budista de migraciones forzadas  “Sarvodaya (el despertar de todos) Shramadana (compartir el trabajo)”, todo lo cual se conjuga comprendiendo y aprovechando mejor el rol de la fe en el desarrollo que se convierte en un área de interés creciente y de compromiso dentro del Grupo Banco Mundial, meta que se constituye en responsabilidad moral que, enfáticamente, resaltan los panelistas. Cabe añadir que, últimamente,  la nación insular de Sri Lanka ha sido víctima de muchos acontecimientos que han originado migraciones, tales como el tsunami del océano Índico en 2004   y la guerra civil y étnica (1993-2009)

Es un concepto arraigado, profundamente, en muchas tradiciones religiosas, y se plantea que existe lugar para este tipo de pensamiento para un discurso más amplio sobre el desarrollo, pues existe sinnúmero de niños que mueren a diario porque “viven en la pobreza”.

Se solidariza con todas estas iniciativas la presidenta del American Jewish World  Servicie, quien manifiesta: “esto se trata de avanzar, de avanzar juntos y construir movimientos a favor de la justicia social que pongan fin a la pobreza extrema”.

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