antalya escort

Ola de saqueos estremece a Venezuela, van 107 casos en once días

REUTERS/William Urdaneta

La desesperación ya había forzado a miles de venezolanos a hurgar regularmente en las bolsas de basura de las calles en busca de algunas migajas para comer, una práctica que se ha vuelto demasiado común en un país doblegado por la escasez y la hiperinflación.

Por Antonio María Delgado / El Nuevo Herald

Pero ahora el escalofriante rostro del hambre está llevando a cientos de venezolanos a salir a las calles a para saquear las tiendas y los camiones de transporte, en una escalada de violencia que está obligando a los negocios que aún tienen productos a cerrar sus puertas y que en un breve espacio de tiempo ya ha de dejado una alarmante estela de muertos, heridos y detenidos.

En los primeros once días del 2018, Venezuela registró 107 casos de saqueo en 19 estados de la nación petrolera, dijo el viernes el Observatorio Venezolano de la Conflictividad Social.

Y las cifras de la ONG no incluyen los múltiples saqueos que se estaban produciendo el viernes en distintos estados venezolanos, que tuvieron que ser contenidos por vehículos blindados de la Guardia Nacional y que produjeron el arresto de decenas de personas.

Los saqueos están siendo acompañados por un elevado número de protestas emprendidas por ciudadanos desesperados por el hambre. Entre el primero y el 11 de enero, éstas han sumando 386 en todo el país, según datos preliminares del observatorio, ONG que presentará su informe formalmente el lunes.

“La desesperación, la impunidad y la grave crisis humanitaria que vivimos en Venezuela se sigue profundizando y está llevando a la gente a cometer este tipo de delito [los saqueos]”, comentó desde Caracas Marco Antonio Ponce, coordinador de la ONG.

“Esta situación sigue agudizándose en todo el país. Ante la imposibilidad de reponer los alimentos, ante la ausencia de importación de productos, y ante la ausencia de producción nacional, estamos viviendo una situación bastante crítica de escasez de los pocos productos que todavía tenemos en el país”, agregó Ponce.

Y la frustración va en aumento, ya que al no contar con posibilidades reales de atender el clamor de un pueblo hambriento, el único instrumento que el régimen de Nicolás Maduro ha estado empleando para enfrentar la situación ha sido la represión, en una tendencia que ha comezado a cobrar víctimas.

Grupo de personas saquean una hacienda y matan a una vaca

En Mérida, estado que está entre los más golpeados por la escasez de productos, cuatro personas murieron y otras 15 resultaron heridas, en medios de los intentos de las autoridades de contener los disturbios que se produjeron el jueves en distintas localidades.

Decenas de militares y policías tomaron el viernes algunos poblados del estado occidental, donde varios comercios y haciendas han sido saqueadas en las últimas 48 horas y más de 100 personas han sido arrestadas, informaron medios locales.

Una situación similar se produjo en el estado Bolívar, al sur del país, en medio de los intentos por contener los saqueos que han estado siendo registrados casi a diario en algunas localidades de la región minera.

Medios locales también reportaron el viernes saqueos de camiones de transporte interceptados en la carretera en los estados Zulia, Trujillo y Portuguesa.

Venezuela, país que cuenta con las mayores reservas de petróleo probadas del mundo, atraviesa por la peor crisis económica de su historia moderna, caracterizada por una severa escasez de alimentos y medicinas y una hiperinflación que cerró el 2017 con una tasa cercana al 3,000 por ciento.

De no producirse el radical cambio en la conducción política y económica del país, la nación petrolera podría registrar este año una tasa de inflación de al menos 30,000 por ciento, aunque algunos economistas temen que podría superar el 100,000 o el 200,000 por ciento, debido a que el único instrumento de financiamiento que está utilizando el régimen es la impresión de dinero inorgánico.

El colapso económico ha estado empujando gradualmente a la población venezolana hacia la hambruna.

“La gente está muerta de hambre, no hay comida”, dijo a la agencia de noticias AFP Félix Velásquez, un carpintero de 64 años que debe estirar un salario mínimo de 797,510 bolívares (apenas cinco dólares a la tasa de cambio del mercado).

Velásquez formuló el comentario mientras esperaba su turno para ingresar a un abasto en el este de Caracas. Pero al final volvió a su casa con las manos vacías, luego de recorrer sin éxito cuatro supermercados.