“Los que estamos acá trabajamos por amor, incluso hacemos milagros”

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Especialistas y residentes del hospital protestaron ayer desde las 10:30 am frente a la sede de Polianzoátegui

Por JOSÉ GREGORIO MEZAJGMEZA | @EL-NACIONAL.COM | BETANIA FRANQUIS | BFRANQUIS@EL-NACIONAL.COM

El lunes pasado apuñalaron a Pedro Lucas Quijada Gil. Dos delincuentes lo abordaron a las 6:00 am en el estacionamiento del Hospital Universitario Luis Razetti de Barcelona. Afortunadamente las heridas fueron superficiales y no resultó afectado ningún órgano vital.

El ataque ha sido repudiado por sus compañeros que exigen una respuesta contundente de las autoridades. Todavía adolorido, no sale de la sorpresa por lo vivido. “Me sentí triste e indignado. Llegué a la casa y recibí mensajes de muchos amigos que me preguntaron por qué seguía en el hospital”.

Quijada tiene 27 años de edad. Nació en Margarita, estado Nueva Esparta. Es médico cirujano general egresado de la Universidad de Oriente. Trabaja en el Razetti como residente del primer año de posgrado del servicio de Ginecología y Obstetricia. Su día empieza muy temprano para poder estar a las 6:00 am en el centro de salud. “Uno sabe la hora de entrada, pero no la de salida. Nos vamos generalmente cuando todo se termina, que es ya caída la noche”, añadió.

Indicó que su trabajo y el de sus compañeros es sacrificado: “Nos gusta, no por el sueldo que llegamos a recibir, que ni para pagar el transporte nos alcanza. Los que aún estamos acá trabajamos con las uñas, incluso haciendo milagros. Lo hacemos por vocación. Por amor a lo que se hace”.

Y agregó: “Como la gran mayoría de los médicos que estamos en el hospital creo que sí se puede hacer algo positivo por el país. Nos levantamos todos los días con toda la intención de dar lo mejor de nosotros para ayudar al enfermo que va en busca de ayuda”.

Cónclave. A propósito de ataque sufrido por Quijada, un total de 150 médicos especialistas y residentes del hospital protestaron ayer desde las 10:30 am frente a la sede de Polianzoátegui, para solicitar el patrullaje de la zona y de las áreas  internas del centro asistencial. Demandaron  la presencia del general Félix Manrique y denunciaron el desabastecimiento de insumos y alimentos.

Oscar Navas, presidente de la Sociedad de Médicos Internos y Residentes,  informó que la actividad delictiva en la zona tiene amenazados desde hace años a los trabajadores del centro asistencial. El lunes a la 1:30 pm, seis horas después de la agresión que sufrió el doctor Quijada, otra colega, Beverly Bruzuales, residente del posgrado de Cirugía Plástica fue atacada por dos antisociales: “La amenazaron con un revólver y entraron a su vehículo. Le quitaron el celular y pertenencias. Es una situación realmente grave”.

La falta de muros perimetrales y monitoreo de cámaras fomenta los robos a todas horas del día dentro y fuera del hospital. A la preocupación que genera el alto índice de inseguridad en la zona, se suma la falta de insumos y medicamentos para atender las emergencias. “Si las heridas de nuestro compañero Quijada hubiesen sido más graves no habríamos podido atenderlo porque no tenemos ni anestesia ni analgésicos”, subrayó.

Navas aseguró que los pacientes que requieren de un examen hematológico o de rayos X deben trasladarse hasta otro centro de salud. Quienes necesitan transfusiones también corren la misma suerte. Puntualizó que de 20 quirófanos solo la mitad cuenta con los equipos necesarios, pero sin aire acondicionado. Añadió que de esas 10 salas de intervención dos están destinadas para las cirugías electivas y de emergencias.

Entre las exigencias que le hicieron los médicos a la gobernación está la dotación de alimentos para la reanudación del comedor, que dejó de prestar servicio en diciembre. “Ya los pacientes no reciben ningún tipo de alimento para nutrirse cuando están hospitalizados. El régimen de alimentación debe retomarse de inmediato”, enfatizó.

Las fallas en el transporte, los bajos salarios, la falta de insumos y la inseguridad, además de comprometer la operatividad del hospital genera dimisiones masivas de personal. De 4.800 trabajadores, médicos especialistas, residentes y enfermeras 18 han renunciado desde enero pasado. “Nos produce indignación y dolor que las mentes más brillantes estén renunciando a sus sueños para conseguir comida”, concluyó.


Solo emergencias

Maria Gabriela Martínez, vicepresidente de la Sociedad de Médicos Internos y Residentes, señaló que el gremio mantendrá paralizadas las consultas y las cirugías electivas como medida de protesta para exigir mayor resguardo policial. En los próximos días solo atenderán emergencias.

Indicó que las agresiones y los hurtos son frecuentes en todas las áreas del hospital. No hay iluminación en los pasillos, tampoco ascensor: “Se han llevado los estetoscopios y los tensiómetros. Trabajamos por vocación con el miedo de ser atacados en cualquier momento”.

Aunque reciben dotación de medicinas, Martínez refirió que la cantidad solo alcanza dos días para satisfacer la demanda de los 300 pacientes que ingresan por el área de Cirugía y Pediatría. “El gobernador nos ha dicho que cuenta con poco apoyo de la administración central. Estamos de manos atadas y no queremos paralizarnos, pero las condiciones obligan”, dijo.