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La sociedad despierta

Lidis Méndez

Secretaria de Organización

Unidad Visión Venezuela Mérida

www.unidadvisionvenezuela.com.ve

vivzla@gmail.com

Twitter: @lidis1401

Aguantar los latigazos diarios de los aumentos de precios, es lo que nos mantiene esclavizados a una economía con un sistema de cambio controlado y manipulado por el gobierno. Un pequeño sector de la sociedad sigue creando riqueza sin trabajar, porque el mismo Estado ofrece las condiciones para especular con la moneda y posteriormente devaluarla a su conveniencia y antojo.

Considerar que el diálogo político es suficiente o condicionante para salir de la “crisis” es un gran error: aquellos que lo promueven, cuidan y defienden, siempre tienen algo que preservar; además, sin voluntad de los políticos para actuar de manera distinta, antes, durante y después de las conversaciones, el diálogo no tiene ningún valor para el resto de la sociedad.

Mientras las personas intentan ajustar su presupuesto y adquirir lo estrictamente necesario para subsistir, los precios de los productos aumentan imposibilitando la planificación de  la economía doméstica tan necesaria para mantener el bienestar familiar.

Una sociedad despierta cuando se encienden las alarmas del sentido común: no estamos en crisis, estamos en una guerra blanda promovida desde los medios de comunicación gubernamentales y las instituciones del Estado desde hace más de 15 años. Tanto el discurso populista como el uso minucioso y planificado de la propaganda institucional han influido en la emocionalidad, tendencia y comportamientos de sectores vulnerables de la población y/o en las  personas de escaso pensamiento crítico. El personalismo crudo y oportunista de los funcionarios públicos sin calificación, ha sido el brazo ejecutor para castigar a quienes disienten políticamente dentro de la administración pública.

El gobierno mediático es más eficiente que el real impactando a la sociedad para arrastrarla hacia la pasividad y el conformismo que observamos hoy día hasta en el caminar aletargado de las personas. Con bonos, aumentos salariales, créditos, regalos y bolsas Clap como política de Estado, han hecho fracasar toda salida democrática propuesta por la oposición. Influenciar en la conducta, el pensamiento de las personas y en la sana intención del voto es una táctica de guerra blanda, ante la cual no han sabido reaccionar. La sociedad despierta se une y se organiza de manera permanente para defender sus propios intereses más allá del dialogo y de las políticas de gobierno.