Incrementa la malnutrición poblacional venezolana – Por Isaías A. Márquez Díaz

 

 

 

 

Paradójicamente  a la parafernalia de seguridad y soberanía alimentaria a cargo de los entes del Estado responsables por la ejecución de políticas agrarias  que deben centrarse casi exclusivamente en la producción o en los elementos que contribuyen con el aumento de la producción: ampliación de áreas de cultivo, así como de la distribución y del consumo que, desde 2007, se viene anunciando, reforzada, regularmente, con bonos e incrementos salariales, nos encontramos que, según la FAO, Venezuela ostenta el mayor aumento por malnutrición en América Latina, lo cual podría relacionarse con la desaceleración económica y las tasas de desocupación. Sin embargo, obvia que  existe oferta de productos agropecuarios y cárnicos, cuyo costo no está al alcance de la población consumidora, ya que las roscas continúan, ahora aunadas con el “bachaqueo”, aparte de la avaricia de comerciantes inescrupulosos, quienes establecen, arbitrariamente, el precio sobre cualquier bien en demanda.

A objeto de entenderse mejor, el organismo internacional de referencia, indica que Venezuela ha pasado de unas 2,8 millones de personas en estado de desnutrición a unas 4,1 millones durante 2016.

No obstante, en el mismo periodo se ha incrementado la obesidad, en virtud del consumo de comida chatarra (empanadas, pastas y hamburguesas, entre otros), las que degustadas con bebidas gaseosas coadyuvan al almacenamiento de grasa en los tejidos, predisposición a la diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Otro caso es el de las embarazadas, quienes no consumen la cantidad de folatos necesarios a objeto de proteger al feto de espina bífida.

Caritas, por su parte, ha dado a conocer la desnutrición infantil en el estado Lara, por unos 120 pequeños internos en el HUPAZ por déficit nutricional.

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