Implicaciones de la dolarización en Venezuela – Por Pedro Prieto

 

Mucho se ha hablado en Venezuela durante los últimos meses acerca de dolarizar nuestra economía, desde los más calificados en el área hasta el ciudadano de a pie discuten de la conveniencia y del impacto que generaría la dolarización.

Debate donde participan, por un lado, quienes avalan la medida. Resaltan los beneficios, en especial en el corto plazo, del freno a la hiperinflación y la paridad del nivel de sueldos y salarios respecto a la región. Y por otro lado, los detractores que ven en la medida la posibilidad de incurrir en pérdida de competitividad al establecerse un sistema cambiario totalmente fijo, la necesidad de la disciplina fiscal para lograr una estabilización exitosa, la pérdida de soberanía en el manejo de la política económica, las posibles restricciones financiera de la economía y la capacidad de implementar otras medidas alternativas con posibilidades de éxito. En ambos planteamientos se parte de la primicia del colapso económico y social que atraviesa el país, presa de un proceso hiperinflacionario que menoscaba la calidad de vida de la población, consecuencia de 20 años de políticas económicas desacertadas por parte de las autoridades, acumulando un periodo de tiempo prolongado de inestabilidad, políticas erróneas y desajustes macroeconómicos.

¿Qué implicaciones conlleva dolarizar la economía venezolana? La pregunta genera un abanico de respuestas. Observando el caso de Ecuador, similar por las condiciones previas a su dolarización en el 2000 y con igual estructura de la economía, un país petrolero, logro combinar estabilidad macroeconómica junto con crecimiento económico, aumento de sus ingresos per cápita y reducción considerable de la pobreza, sin embargo, el precio que deben pagar es la pérdida de capacidad de ajustar los tipos de cambios en relación a los impactos de los términos de intercambio, por lo que Venezuela podría arriesgarse a perder en el largo plazo su capacidad de determinar su propio tipo de cambio y su política monetaria.

Por otro lado, a pesar que la dolarización suscita estabilidad en los precios, no es la única medida que se puede implementar para combatir los niveles gigantescos de inflación que atraviesa el país, casos de Perú y Bolivia, ambos países con experiencia en procesos hiperinflacionarios y déficits fiscales financiados por bancos centrales lograron mediante la adopción de una nueva moneda nacional y programas integrales de estabilización, detener los niveles de hiperinflación sin generar recesión económica, manteniéndola independencia de la política monetaria e implementaron tipos de cambios flotantes que han permitido hacer frente a las distintas vicisitudes sin detener su continuo crecimiento con baja inflación.

Otra de las implicaciones de la dolarización es el ajuste salarial y la paridad respecto a la región, pero debido a que Venezuela es un país petrolero y, por lo tanto, sufre las consecuencias de las fluctuaciones en los mercados, una caída de los precios del crudo necesitaría que los sueldos en dólares caigan en proporción para estimular la producción de bienes transables y no transables y los que compiten con las importaciones, todo lo cual lleva a una abrupta solución con repercusiones sociales impredecibles.

La pérdida de soberanía es tal vez la más apremiante de las limitaciones sobre la propuesta de la dolarización, donde se argumenta la pérdida de facultades del Banco Central de Venezuela y la desaparición de las inversiones sociales, características que propiamente han devenido en la situación actual del país, debido a tales prácticas de financiamiento desde el ente emisor. Las autoridades de la principal institución monetaria del país tiene por objetivo mantener la estabilidad en los precios y preservar el valor interno y externo del bolívar, objetivos en los cuales no  han tenido éxito en dos décadas de gestión.

 

*Estudiante del noveno semestre de Economía en la FACES-ULA