Hacer “turismo interno” es un viaje de tensión

Foto: Archivo

LUIS colina | colinahispana@gmail.com

La tradición del viaje venezolano hacia los sitios turísticos del país, ha sido cortada en casi su totalidad por la coyuntura nacional. Los paraísos turísticos de la costa, los llanos y la montaña no han escapado a la feroz hiperinflación que azota la economía nacional. Los altos costos de alojamiento, transporte y bienes fundamentales como el protector solar superan por mucho el valor de un sueldo mínimo, además de que el aumento constante de sus precios hace inviable cualquier intento de ahorro como de antaño se acostumbraba a realizar.

Los viajes hacia Margarita, los médanos de Coro, la Gran Sabana o hacia cualquier otro lugar para salir de la monotonía de la ciudad, ya no son una prioridad. El presidente del Consejo Superior de Turismo (Conseturismo), Jesús Irausquín, atribuye a ello la “distorsión de la economía venezolana” que, a su juicio, ha eliminado al turismo de las listas de preferencia de los criollos.

“El turismo no es una prioridad en la actual coyuntura cuando se debe emplear los ingresos en la consecución de alimentos y medicinas”, indico.

Con respecto al transporte terrestre, Irausquín señala que los cauchos, repuestos y todos los equipos necesarios para el funcionamiento de las unidades son escasos o inexistentes, por lo que, en consecuencia, ha llevado a un estado de emergencia al sector transporte tal como se evidenció el pasado 22 de enero cuando la empresa de buques ferrys Gran Cacique Express suspendió por unos días la venta de boletos por falta de aceite en sus embarcaciones. Ayer la empresa informó que reanudó los zarpes.

Las pocas unidades de transporte que se encuentran operando apenas representan el 20% de la flota total, según el presidente de la Federación Nacional de Transporte, Erick Zuleta. La falta de repuestos, cauchos y mantenimiento en los autobuses es la causa principal de que el 80% del transporte terrestre se encuentre inoperativo y que se traduce en retrasos excesivos, tal como relató una pasajera del terminal privado Camargüí de Caracas, que, por temor, no quiso ser identificada.

“Mi autobús debió llegar a las 10:00 am, pero ya son las 3:00 pm y aún no ha llegado”, apunto.

El traslado en el interior del país también se pone cuesta arriba cuando los conductores exigen el pago en efectivo. Situación que a más de uno le frena un viaje porque no cuenta con el dinero a la mano para cancelar lo solicitado. Hacia Coro, en el estado Falcón, en el terminal La Bandera piden desde Bs 120 mil por pasajero, y la mayoría de los bancos privados por día no dan más de Bs 20 mil.

Sin aviones

En el sector aéreo, se produce la misma situación. El presidente de la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela, Humberto Figuera, la falta de mantenimiento y la escasez de repuestos mantienen inoperativos al 60% de los 110 aviones de las líneas aéreas del país y cuyos servicios se han limitado en gran magnitud por la regularización de los boletos aéreos realizados por los entes gubernamentales y que, el pasado 30 de enero, se amplió el número de aviones paralizados con la suspensión de Santa Barbara Airlines por parte del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (Inac), alegando que la compañía no cumplía con sus servicios y se le imposibilitaba cumplir su itinerario.

“Por el lado aéreo, la regulación de las tarifas hace inviable el negocio aéreo en el país trayendo como consecuencia directa un impacto en el flujo de pasajeros a los distintos enclaves turísticos del país ahogando las economías locales”, apuntó el presidente de Conseturismo.

Otro factor que ha influido en la merma de viajeros al interior del país ha sido la inseguridad. El presidente de la Cámara de Turismo de Paraguaná, Richard Zambrano, durante un programa radial, señaló que los servicios de grúa y ambulancia ya no se encuentran disponibles para el sector, lo que repercute en un aumento de la inseguridad que, según el principal representante de Conseturismo, afecta a todas las empresas de turismo receptivo y de transporte acuático y terrestre.

Turismo extranjero

Además de la creciente crisis de aeronaves, los turistas extranjeros ya no ven al país como un sitio seguro.

De acuerdo al informe anual de “Travel Risk Map 2018”, realizado por la compañía internacional de servicios médicos y de seguridad Internacional SOS, Venezuela se encuentra entre los países de alto riesgo para turistas.

Esto no es algo nuevo, pues las alertas hacia los potenciales turistas extranjeros que tuviesen como destino al país, ya habían sido activadas en 2016 cuando el gobierno de Canadá recomendó a sus ciudadanos no viajar a Venezuela y en el mismo año, el gobierno alemán, con mucho más cautela, indicó a los suyos a tener precaución en tierras criollas.

Hoy en día, el número de países que ha recomendado a sus compatriotas no visitar Venezuela por la inseguridad y la inesatibilidad política y económica, asciende a seis, sumándose los gobiernos de losPaíses Bajos, Reino Unido, España y Estados Unidos.

“Al ser el turismo una actividad sumamente sensible e influenciable la conflictividad del país ha hecho y con razón que los países recomienden prudencia en el mejor de los casos y la alerta de no visitar el país. Eso se revierte ofreciendo e invirtiendo en seguridad y protección de las personas”, recalcó Irausquín.