Frontera Colombo-venezolana: ¿Sin Autoridad? – Eli Dayana Cegarra Villamizar (*)

 

Ante la inminente crisis que afecta hoy en día a los venezolanos y que viene profundizándose desde hace un par de años, son muchos los aspectos en la sociedad venezolana que se han dejado de lado y no se les ha prestado la atención suficiente para evitar la malversación de sistemas que en un principio funcionaban, si no del todo bien, al menos mantenían el orden, tal es el caso de la frontera colombo-venezolana.

Como bien es conocido Venezuela y Colombia son países hermanos unidos vía terrestre, que mantenían relaciones comerciales, legales e ilegales, de las que podían beneficiarse las poblaciones fronterizas de ambas naciones, y donde da la impresión que ambos gobiernos parecen desconocer del todo el verdadero juego del mercado que se manifiesta en esta zona limítrofe, o hacen caso omiso de lo que aquí ocurre desde hace algún tiempo.

En agosto del 2015, el gobierno de Venezuela decide de forma unilateral cerrar la frontera con Colombia, y un año después reabrirla de manera restringida, alegando, entre muchas cosas más, la fuga de alimentos venezolanos, lavado de dinero, contrabando, tratando de justificar en cierta manera la crisis que comenzaba a sentirse en Venezuela, y entorpeciendo así la actividad económica licita que se llevaba a cabo entre las dos partes de la frontera, y fortaleciendo aun más el existente contrabando y actividades ilegales que nacieron con dicho cierre fronterizo.

Hoy en día son innumerables y por si fuera poco incontrolables los problemas que se generaron en la zona lindante de Venezuela y Colombia, los diarios de noticias de la región reseñan la falta de autoridad que hay, la corrupción por parte de los encargados de mantener el orden, el despotismo con el cual es tratada la población que cruza la frontera para trabajar, para abastecerse de alimentos y medicinas, el descarado contrabando que en principio se intentaba eliminar y se ha convertido en la forma de trabajo de quienes habitan la frontera.

La gasolina; ha sido por años y sigue siendo el principal producto que motiva el contrabando en la frontera colombo- venezolana, debido a su alto costo en territorio colombiano, y su económico valor en Venezuela, es una ventaja que aprovecha la población para su beneficio, y aunque por caminos legales su comercialización no es muy fácil, las conocidas y muy populares trochas facilitan el contrabando de gasolina.

Ante la gran escasez de comida y medicamentos que se vive en Venezuela, la frontera aun restringida es mucho más frecuentada por venezolanos que se dirigen a pueblos del vecino país con el fin de abastecerse y satisfacer sus necesidades más básicas, y otros con fines de adquirir productos que serán revendidos en Venezuela, acto denominado como bachaqueo. En el 2016 se registraron más de 16 millones de entradas y salidas entre los dos países, de las cuales el 70% de las entradas a Colombia fueron para compras de víveres y medicamentos

Por último, la frontera se ha convertido en la vía de escape más rápida que encuentran los venezolanos para huir de la crisis; y buscar mejores vidas, no solo en el vecino país, sino en destinos como Chile, Perú y Ecuador. Para julio de 2017, las autoridades colombianas estimaron que más 26 mil venezolanos cruzaron la frontera colombiana ante la incertidumbre que se generó con motivo de la instauración de la nueva Asamblea Nacional Constituyente.

Es interesante darse cuenta como la zona fronteriza entre Colombia y Venezuela es una región sin ley, donde tanto autoridades, como pobladores se benefician tanto de actividades legales como de actividades ilegales, y es una situación que, aunque no se vincula con toda Venezuela, afecta a la sociedad en forma negativa, ya que refleja cómo se vulneran los valores y la ética que siempre han caracterizado a la población venezolana.

 

(*) Estudiante de noveno semestre de Economía de la FACES-ULA