Dos venezolanos fueron asesinados al Norte de Santander

(foto archivo)

Otros dos venezolanos pasaron a engrosar esta semana la lista de víctimas de homicidios en el departamento Norte de Santander. Así lo reseña lanacionweb.com

El martes, en la noche, en la calle 14 del barrio Belisario Betancur, Jesús Javier Calderón León, de 19 años de edad, fue ultimado a cuchilladas en medio de una riña.

Según se conoció, el agresor, vestido con una franela blanca y un short negro, se movilizaba en una bicicleta, le pisó los pies a la víctima y eso originó la riña, cuando el venezolano le reclamó.

En medio del forcejeo, el ciclista, al que describieron como trigueño, entre 20 y 25 años, sacó un cuchillo y acuchilló a Calderón en el pecho, dejándolo gravemente herido y huyó del lugar.

Aunque los familiares y amigos de Jesús Javier, de 19 años, lo trasladaron al policlínico de la ciudadela Juan Atalaya, llegó sin vida al centro asistencial.

Posteriormente se conoció que Calderón León fue capturado en agosto de este año, junto a otro venezolano, porque se robó un celular en el barrio Doña Nidia de Atalaya, por lo que las autoridades colombianas lo procesaron y actualmente gozaba del beneficio de casa por cárcel.

Según testigos, en días anteriores, el agresor pasó varias veces frente a la casa de Jesús Javier y se quedaba mirándolo, sin intercambiar palabra. Por lo cual no se descarta cualquier otra hipótesis del crimen.

Cafetero de Ureña
El asesinato más reciente de un venezolano en Norte de Santander fue este viernes, en la madrugada, cuando el tachirense, oriundo de Ureña, Hidelman Guillermo Ramírez Castellanos, de 51 años, salió de su casa a trabajar en la manzana 13, lote 20, del barrio Manuela Beltrán.

A Ramírez lo conocían sus vecinos como el Tintero, en razón de que de manera ambulante vendía café o “tinto”, como le llaman en el vecino país.

Diario La Opinión reseñó el crimen así: el carrito en el que el venezolano Hidelman Ramírez llevaba los termos de tinto, para vender en la Central de Abastos (Cenabastos), quedó a pocos metros del cadáver, luego de ser atacado de nueve puñaladas que acabaron con su vida.

Añade que la víctima había sido amenazada recientemente y que tenía problemas con algunos consumidores de drogas, que se le acercaban todas las madrugadas a pedirle que les regalara un tinto y él se negaba.