Cerca de mil 328 periodistas abandonan el país

El Sntp ofreció una rueda de prensa sobre el éxodo de los comunicadores (Foto: Twitter)
José Manuel Sánchez / Maracaibo / jsanchez@laverdad.com

Entre los años 2012 y lo que va del 2018 una alta cifra de comunicadores sociales profesionales dejan el país en busca de un mejor futuro y mejores oportunidades para ejercer

Las cifras de la diáspora venezolana no paran y los periodistas no escapan de esa realidad. Según cifras del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, entre el 2012 y lo que va de 2018, unos mil 328 periodistas se marcharon del país a causa de la crisis del país y las difíciles condiciones para el ejercicio.

En ese grupo de comunicadores que se fueron del país está Angery Lozano, periodista de la fuente política en Venezuela, quien tiene cuatro años en Colombia. “Me vine en marzo de 2014, en medio de las protestas y la entrega de Leopoldo”.

Cuenta que al salir de Venezuela no iba con las mejores expectativas para ejercer. “Recién llegada a Colombia, al mes y medio comencé a trabaja en un call center, porque imaginaba que ejercer sería complicado. Inclusive mis familiares decían que era imposible porque el periodismo aquí se movía por rosca, es decir, por palanca”

Un mes después de estar en el call center, en Bogotá, la llamaron de El Periódico de Bogotá. “Me permitió empaparme de la política y el acontecer colombiano, mi fuente fue política y específicamente era la periodista encargada de cubrir todo lo que tenía que ver con el proceso de paz con la FARC… Cuando llegué estaban las mesas de diálogo y cada mes esperaba novedades sobre cómo avanzaban en los ciclos que se daban en La Habana”.

Para ella fue un trampolín. Allí estuvo un año ese medio y luego pasó por otros dos de mayor renombre, uno de ellos El Colombiano, en Medellín. “Ellos me costearon hasta el traslado cuando estaba durante el proceso de pruebas. Los beneficios eran increíbles”. Y finalmente se mudó a  Bucaramanga para ejercer en un medio local de esa región, pero a los 15 días recibió una oferta de una universidad privada para dar clases de Comunicación Corporativa, donde aún está.

Ella cree que una mente abierta, y por qué no algo de suerte, la ayudó a ejercer la carrera de la cual egresó hace 10 años. Sin embargo, conoce casos de muchos periodistas y otros profesionales venezolanos en Colombia que no ejercen su profesión. Según su óptica, ganan más en cualquier trabajo fuera de Venezuela que en el ejercicio de su carrera dentro del país.

Anclando

Para Francisco Rincón, cofundador de Medio Sur, salir de Venezuela no es una opción. “En Venezuela tenemos mucho por hacer y es la oportunidad de demostrar que somos capaces y que podemos transformar nuestro entorno”.

A su parecer el periodismo alcanza para cubrir los gastos básicos, según lo que haces y las iniciativas que se tomen. “En Venezuela muchos periodistas tienen dos y tres trabajos, toman frogarías de manera particular y las venden, son diseñadores, consultores comunicacionales, apoyan ONG e incluso, como es mi caso, venden cosas en su tiempo libre. Yo vendo paledonias y chicha”.

Rincón asegura que los periodistas se adaptan un poco al contexto y tratan de hacer más para vivir dignamente. “Creo que entendimos que con un trabajo no podemos vivir y si queremos crecer como profesionales y personas debemos activarnos en diversas iniciativas comunitarias y trabajar en redes y de manera colaborativa con otros colegas”.

Está claro que en algunos casos por la sobrecarga de trabajo baja la calidad de trabajo y algunos periodistas venden “su alma al diablo”, pero existen él es testigo de otros ejemplos “maravillosos” en los que trabajan en equipo, hace bien lo suyo y delega tareas, para generar resultados. “Tanto trabajo también te aleja de tu familia y amigos, la frustración es algo latente y la soledad por momentos te pasa factura”.

La crisis en números 

De acuerdo con la data manejada por el Sntp, el 2016 fue año en el que más comunicadores y reporteros gráficos solicitaron la credencial internacional para salir de Venezuela, alcanzando 247 solicitudes, cifra similar a la de 2014, en donde se tiene cuenta de 230 atenciones con el mismo fin.

El número no bajó en los años restantes ya que 230 reporteros hicieron la solicitud en 2012; en 2013 fueron 156; en 2015 fueron 174; en 2017 fueron 177, pero en apenas los primero seis meses del año en curso van 122 solicitudes ante el sindicato de carnets Federación Internacional de Periodistas (Fip).

Estas cifras fueron la motivación para que la Federación de Periodistas de América Latina y el Caribe (Fepalc), firmará un acuerdo en el que considera la difícil situación que atraviesa el gremio periodístico en el país e instruye a todas las organizaciones afiliadas a ofrecer apoyo y amparo a los trabajadores de la prensa que deciden cruzar la frontera venezolana para probar suerte en otras fronteras.

“Impulsar la inserción laboral de los periodistas venezolanos en condiciones de igualdad y denunciar todas las situaciones de explotación de las que son víctimas por su temporal condición económica, social, profesional”, dice el acuerdo.

Puertas cerradas 

En un país que no ofrece cifras de nada, que solo se comunica con aprobación de los ministros o el mismo presidente, donde las leyes censuran y castigan la libertad opinión y prensa, según el medio donde se presente, los periódicos dejan de circular o simplemente cierran las puertas, es difícil ejercer el periodismo.

En Colombia, como contó Lozano, el acceso a las fuentes oficiales es más fácil. “Realmente son más accesibles y los políticos, por ejemplo, están prestos para las entrevistas casi siempre”.

En contraste Rincón aseguró que en Venezuela es prácticamente nulo y cada vez es “más difícil” acceder a documentos oficiales. “O no los publican, no están actualizados, no existen, son de mala calidad, están en formatos que impiden que sean entregados o los funcionarios públicos los niegan”.

El periodista señaló que incluso las fuentes tradicionales como especialistas o profesores, tienen hablar bajo anonimato o son reservados por temor a represalias.

A eso se suma el hecho de que durante 2018, unos 15 medios impresos, cuatro medios digitales y una plataforma televisiva se vieron afectados por la falta de insumos, sanciones y bloqueos que vienen por parte de los organismos del Estado, según dijo Marco Ruíz, secretario general del gremio.

Solo en 2018, ocho diarios se cerraron por la negativa de la corporación  Alfredo Maneiro de vender los insumos para la impresión. En la lista están: La Prensa de Barinas, La Región de Oriente, El Impulso de Lara, El Tiempo, en el área Metropolitana; La Verdad de Monagas, El Oriental, Las Noticias de Cojedes. Mientras que El Periódico de Monagas, La Verdad de Vargas, La Prensa de Monagas, Diario última Hora de Portuguesa y La Verdad en el estado Zulia, dejaron de circular los fines de semana. Versión Final, de Maracaibo; la Visión Apureña y Diario Los Andes pasaron a semanario para rendir los pocos recursos que les quedan.

En cuanto a los ataques a los medios digitales, el Sntp contabiliza el bloqueo temporal y el inicio de un procedimiento administrativo contra El Nacional Web, el bloqueo parcial y continuos ataques al servidor que vive El Pitazo, el bloqueo temporal y los ataques de tipo masivo que ha vivido La Patilla y el reciente ataque al servidor de la plataforma Vendata.

De enero a junio de 2018 se contabilizan 213 hechos de agresión a los trabajadores de la prensa por distintas causas. De este número, 26 son ataques a los medios de comunicación por cierres, sanciones y bloqueos y 87 ataques a los trabajadores de la prensa, cifra recabada gracias a la red de delegados voluntarios del Sntp en todo el país.