Art. 1: ¿Y la equidad en Venezuela? – Diana Carolina Sánchez Valero (*)

 

 

 

Diana Carolina Sánchez Valero (*)

 

 

Cuando hablamos de equidad social, tenemos claro que nos referimos, como lo define el Banco Mundial, al hecho de que “todas las personas deberían tener las mismas oportunidades para orientar su vida en la forma que ellas mismas decidan y estar a salvo de privaciones graves en cuanto a las consecuencias”. De acuerdo a esta definición, la equidad en Venezuela se ha visto gravemente afectada en los últimos años y las personas han tenido grandes limitaciones al acceso a oportunidades que les permitan alcanzar el nivel de vida que cada uno considera necesario para su propio bienestar.

Uno de los aspectos más relevantes de la existencia de equidad, es el acceso a la salud y a la educación. Personas saludables son más capaces tanto para desenvolverse en su formación educativa, a corto plazo; como en el campo laboral, a largo plazo. Las políticas educativas en Venezuela se han desviado de su centro; la educación primaria y la atención materno-infantil reciben hoy un enfoque marginal por parte de la administración pública. Hoy, crece aceleradamente la cantidad de niños que sufren en un hospital por falta de medicamentos, alimentación adecuada y en el mismo centro hospitalario, por falta de los insumos necesarios para atender sus requerimientos; agregando la ausencia de atención sanitaria adecuada y el mal estado de la infraestructura. La elevada inflación es también un obstáculo para acceder a los medicamentos, bienes y servicios necesarios que mejoren las capacidades de los venezolanos.

La imperfección de los mercados es otro de los aspectos causantes de la inequidad dentro de una sociedad. La no existencia de mercados o la imperfección de estos, conllevan a que la forma en que se distribuye la riqueza y el poder influya en la asignación de oportunidades de inversión. La fragmentación social en Venezuela es cada vez más evidente; la sociedad no tiene un acceso igualitario a la distribución de la riqueza y el poder. Por una lado, la riqueza se concentra en una pequeña parte de la sociedad; las políticas de los últimos dos gobiernos han acumulado mayor riqueza donde siempre ha existido y, al mismo tiempo, han profundizado la pobreza en el otro lado de la sociedad.

Las oportunidades de inversión se ven limitadas por los elevados niveles de inflación, la escasez de materias primas, la inseguridad jurídica, la deuda interna, el control sobre la economía y, en definitiva, la poca o nula libertad de los ciudadanos para dedicar parte de sus ahorros a la inversión. Un ahorro que hoy día se ha extinguido; los consumidores se ven obligados a designar sus salarios (unos salarios que nada tienen que ver con la relación remuneración-productividad)  a cubrir sólo una parte de su consumo necesario para un nivel de vida estable, porque el estado económico impide la cobertura total de los bienes y servicios básicos.

Otra manera de evidenciar la inequidad social existente en el país es la situación de los jóvenes, universitarios y no universitarios, que se encuentran en búsqueda de mejorar su calidad de vida y de alcanzar de sus metas. Los profesionales empiezan su búsqueda para ejercer lo que mejor han aprendido; pero, el tiempo entre buscar y encontrar el trabajo demandado, es cada vez mayor; los salarios ofrecidos a profesionales están alejados de las perspectivas de cada uno de ellos. El aumento del mercado informal es consecuencia de esto y, en este mercado las consecuencias para la economía son bastante desalentadoras; la disminución de la productividad, de los beneficios a los trabajadores, el descontrol tributario y un sinfín de obstáculos que impiden el crecimiento de la economía.

La desigualdad en las instituciones económicas y políticas, forman parte también de la falta de oportunidades dentro de una sociedad. Esto favorece la creación de instituciones económicas y mecanismos sociales que favorecen sistemáticamente los intereses de quienes tienen más influencia. Así, se hace necesario destacar la concentración del poder en Venezuela dentro un pequeño grupo; es decir, las decisiones que afectan el bienestar están subordinadas a los intereses de unos pocos. La democracia existe sólo escrita en la Constitución, la cual es violada constantemente por parte del actual gobierno. Los más desfavorecidos tienen a disposición unos servicios públicos precarios, asumidos en su mayoría por “profesionales” ineficientes; de igual forma, la incapacidad de poder elegir el servicio a utilizar y la poca disposición de cartera para cubrirlo; reiterando una vez más, una participación marginal en las decisiones económicas.

 

 

(*) Estudiante del noveno semestre de Economía en la FACES-ULA