Alertan del “deterioro acelerado e irreversible” de la moneda

La desenfrenada liberación de billetes abona el terreno de la pulverización del bolívar. (Foto: Archivo)
Yasmín Ojeda / Maracaibo / yojeda@laverdad.com
Política que ordenó el Gobierno ante la caída de ingresos petroleros, de entrada de dólares para “servir la demanda cambiaria”, y la permanencia de “la estricción a nivel cambiario que sigue manteniendo y es más fuerte. Y la producción de PDVSA (es) insuficiente”

En 2014 se prendieron las alarmas con la contracción de la economía, los indicadores económicos en Venezuela eran sometidos por males convertidos luego en crónicos: inflación en 68,5 porciento, “destrucción” de signo monetario con emisión de billetes sin respaldo financiero, del poder de compras y ahorro de la población, escasez de bienes y servicios, inacción de políticas y baja de ingresos y producción petrolera.

En escenario para el bolívar era previsible. Más cuando la devaluación se situó en primer orden al escalar 100 por ciento. Para el economista William Ruiz “no es que vemos un incremento del valor del dólar” -que ya roza los 83 mil bolívares en el mercado paralelo- se observa “es el deterioro acelerado, profundo e irreversible de la moneda venezolana”.

La desenfrenada liberación de billetes que escaló en tres años a 60 billones de bolívares, cantidad sin respaldo suficiente en divisas, y con unas reservas internacionales en caída de 0,16 por ciento, casi 16 millones de dólares, al bajar de nueve mil 929 millones a nueve mil 913 millones en apenas semanas, según datos del Banco Central de Venezuela, abona el terreno para la pulverización del bolívar, de salarios, del ahorro de las familias y deja un “deterioro de la calidad de vida”.

Advierte que en diciembre, correspondiente al último trimestre del comportamiento de la economía, “suele haber un poco más de dinero en el mercado”, a lo que el Estado responde con “imprimir más” billetes para cumplir “con los compromisos” interno.

Política que ordenó el Gobierno ante la caída de ingresos petroleros, de entrada de dólares para “servir la demanda cambiaria”, y la permanencia de “la estricción a nivel cambiario que sigue manteniendo y es más fuerte. Y la producción de PDVSA (es) insuficiente”.

El destino de los tenedores de bolívares está marcado por el proceso inflacionario. “La destrucción de la moneda, con una hiperinflación aupada por la misma colaboración del Gobierno” asoma un final para los ahorros y salarios: “Se diluyan frente a la situación económica”.