Al menos 24 trasplantados han muerto y 54 recayeron en diálisis

Los pacientes con enfermedad renal y sus familiares esperan en la sala de espera de un centro de diálisis en Caracas, Venezuela, el 6 de febrero de 2018. Foto tomada el 6 de febrero de 2018. REUTERS / Carlos Garcia Rawlins

El alud de complicaciones médicas por la escasez de inmunosupresores gana fuerza y avanza como una avalancha sobre el sistema sanitario. Solo entre el 28 de febrero y el 10 de abril de 2018, se reportaron 366 complicaciones de pacientes trasplantados, de los cuales 26 perdieron la vida por cuenta del desabastecimiento de fármacos, arroja la Encuesta Nacional de Inmunosupresores realizada en ese período y recientemente por la Organización Nacional de Trasplante de Venezuela (ONTV). Así lo reseña

eluniversal.com

El panorama es complejo y se traduce en un cuadro desesperanzador para los enfermos crónicos que hacen lo posible por conservar un riñón, un hígado o algún tejido trasplantado. Este año la ONTV y la Sociedad Venezolana de Nefrología han documentado 47 pérdidas de órganos, 89 cuadros de insuficiencia renal y 68 rechazos reversibles en todo el territorio nacional, detalla la Encuesta de Inmunosupresores.

El cuestionario, realizado al personal involucrado en el control y tratamiento de pacientes trasplantados, dibuja los estragos de una crisis que embiste a los pacientes renales. Entre febrero y abril, 54 personas también retornaron a las salas de diálisis como consecuencia del desabastecimiento de inmunosupresores y 95 tuvieron que ser hospitalizadas de emergencia, según precisaron los médicos especialistas en la consulta realizada por la ONTV. En el documento, destaca que más de 95 % de los médicos encuestados reportaron la dificultad de los pacientes para acceder a los inmunosupresores. La aparición de emergencias, asociadas a las fallas del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales en la distribución de los tratamientos, va en ascenso desde 2014. El año pasado alcanzó 42 % de los pacientes renales versus 24% en 2016, detalla la Organización de Trasplante. La contingencia ocurre en un país donde más de 15.000 personas están sometidas a tratamientos de diálisis, de las cuales 7.500 podrían optar por un riñón, considera Codevida.

Con una tasa de cero intervenciones por cada millón de habitantes en 2017, la procura de órganos flaquea. El año pasado apenas se hizo, en abril, un trasplante fallido en el Hospital J. M. de los Ríos y desde entonces las especialidad no ha alzado el vuelo. La falta de insumos desnuda los estragos de una emergencia humanitaria que desarticula los servicios de cabecera para pacientes crónicos: personas con cáncer, insuficiencia renal, hepática y otras patologías. Entre las razones por las cuales se mantiene paralizada la procura de órganos, los nefrólogos alegan la escasez de inmunosupresores, las fallas de infraestructura, servicios de apoyo y de recurso humano especializado. Pero 96% de los entrevistados atribuye la paralización de la actividad al desabastecimiento de medicamentos, una dificultad que descuella entre todas las carencias que enfrentan los centros de procura.

En la práctica, revela la encuesta de la ONTV, 71 % de los especialistas debe reformular “siempre” o “con mucha frecuencia” las recetas de inmunosupresores. La mayoría de los pacientes afectados toman por lo menos tres drogas. Sin embargo, hay quienes ingieren más de cuatro. Ante la opacidad del Estado, hay quienes prefieren acudir a familiares y conocidos en el extranjero para paliar su situación. El panorama es totalizante y se torna desfavorable para 98 % de los trasplantados, según reporta la Encuesta de Inmunosupresores.

La Organización Nacional de Trasplante denuncia que el suministro irregular de la medicación inmunosupresora compromete la sobrevida del injerto y en algunos casos la vida del paciente. Entre los medicamentos que más fallan en el país están Everolimus, Sirolimus y Aziatropina. Los fármacos, que son considerados de alto costo, en Venezuela son subsidiados por en Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) para garantizar su distribución equitativa, universal y gratuita. Pero los tratamientos fallan desde el primer trimestre de 2016, según la Sociedad Venezolana de Nefrología. A juicio de la ONTV, el acceso a los medicamentos es complejo y requiere consenso. “Las soluciones pasan por movilizar autoridades, médicos prescriptores, sociedades científicas, pacientes afectados y proveedores”, concluye.