¿AL GARETE Y/O EN PICADA?

Isaías A. MárquezDíaz      

Comúnmente, empleamos la expresión “irse al garete” para indicar a alguien o algo que fracasa o está predestinado a ello. En marinería significa la situación de una nave cuando pierde el control, va sin gobierno y a merced del viento o la corriente en medio de un temporal que su capitán es incapaz de capear. También se utiliza para referirnos a todo aquello destinado al fracaso, hundirse o malograrse.

Por otra parte, tenemos caer en picada, en picado o entrar en barrena, término aeronáutico para referirse a una aeronave cuando se precipita verticalmente sobre sí misma, estrellándose contra el terreno.

Hecho este exordio, entremos en materia, sobre Venezuela, por supuesto, ante la crisis sociopolítica que a todos, sin excepción, nos abraza. La nave “Venezuela” se halla, al garete, en medio de mar picada y en  coordenadas que su tripulación desconoce. También, dentro del mismo contexto podríamos referirnos a la aeronave de la empresa “Venezuela” siglas YV-¿? En estado de inserfa por su incertidumbre y desastre pronosticado en virtud de las maniobras tan desacertadas al zarpe y/o despegue.

La tripulación tan inexperta y con poco o sin conocimiento alguno de las rutas y condiciones expone, irresponsablemente, a sus pasajeros –los venezolanos- a confrontar situaciones muy adversas, lo cual les hace emigrar en busca de otros derroteros más expeditos.

Gracias a la improvisación, este vehículo institucional se ha bloqueado en sus comunicaciones, al extremo de solo responderle un scrambler.

Y, es así, cómo la comunidad internacional nos aísla, sanciona y el comité de acreedores de Venezuela apunta a un consenso para una acción colectiva ya que se deben sumas millardarias a tenedores de bonos PDVSA y Electricidad de Caracas, cuyos inversionistas tienen cerca de un 13 % de la deuda externa venezolana.