Muere el torero Iván Fandiño tras recibir una cornada en Francia

Momento de la cogida de Iván Fandiño en Francia. IROZ GAIZKA AFP

 

El Pais

**** El diestro vasco, de 36 años, fue corneado en el costado al resbalar cuando intentaba hacer un quite en la localidad de Aire-Sur-l’Adour, en el suroeste francés

El diestro Iván Fandiño (Orduña, Bizkaia, 1980) ha muerto este sábado por la tarde tras una cogida sufrida en la plaza Aire-Sur-l’Adour, situada en el suroeste de Francia. El torero resbaló al intentar hacer un quite a un toro de su compañero Juan del Álamo, cayó al suelo y allí el astado, perteneciente a la ganadería española de Baltasar Ibán, lo corneó en el costado derecho. Inmediatamente, fue trasladado a un hospital de Mont de Marsan, donde los facultativos no pudieron hacer nada por salvarle la vida. De todos modos, los facultativos no quisieron confirmar la noticia y remitieron a un próximo parte médico.

De forma tan trágica acaba la vida de un gran torero que tocó la gloria del éxito con la yema de los dedos, y desde hace un par de años atravesaba una etapa de ostracismo de la que no ha podido salir a pesar de sus intensos esfuerzos.

El momento culminante de su vida torera lo vivió el 29 de marzo de 2015, cuando se encerró en solitario en la plaza de Las Ventas con seis toros de las llamadas ganaderías duras: Partido de Resina, Adolfo Martín, Cebada Gago, José Escolar, Victorino Martín y Palha. Colgó el cartel de no hay billetes, y protagonizó la página más brillante de su carrera taurina y una tarde para la historia de la tauromaquia.

No triunfó porque los toros no se le permitieron, pero se marchó de la plaza con paso firme y convencido de que había realizado una de las grandes gestas de la fiesta de los toros.

Pero aquella tarde le pasó factura personal y profesionalmente. Desde aquel 29 de marzo, Fandiño ya no fue nunca el mismo. Perdió su semblante de torero ilusionado, las empresas le pasaron factura y no llegó a recuperar el prestigio que se había ganado heroicamente en la plaza.

Iván Fandiño tenía 36 años, era el único torero vasco en activo. De carácter serio y hombre de pocas palabras, se abrió paso en la profesión a base de valor y una técnica bien aprendida.

Apunta su biografía que, sin tradición taurina en su familia, llegó a destacar como pelotari cuando aún era un adolescente, pero pudo más su afición a los toros. Se vistió de luces por vez primera en Llodio en 1999, y debutó con picadores en su pueblo natal en 2002. Cortó una oreja en su presentación en Madrid, el 12 de septiembre de 2004, casi un año antes de que tomara la alternativa en Bilbao el 25 de agosto de 2005, con El Juli como padrino y Salvador Vega como testigo.

Llegaron, después, unos años de retiro forzoso, hasta que confirmó en Las Ventas en 2009, y, un par de temporadas después, comenzó la remontada en todas las ferias importantes. En 2011, hizo el paseíllo en Madrid en cuatro ocasiones, cortó cuatro orejas y fue declarado triunfador de la feria de San Isidro.

En 2013, fue premiado como autor de la mejor faena del ciclo madrileño ante un toro de Parladé, que le infirió una fuerte cornada en la suerte suprema, y al año siguiente abrió la Puerta Grande el 13 de mayo tras cortar las dos orejas a otro toro de esa misma ganadería.

Iván Fandiño vivió hasta 2015 sus años de grandeza, en los que se convirtió en un torero imprescindible en todas las ferias y triunfador en muchas de ellas.

Por eso, se atrevió con el más difícil todavía, con los seis toros de las ganaderías más duras, y firmó una tarde para la historia.

Los pasados días 18 y 29 de mayo actuó en la feria de San Isidro y no pudo recuperar el éxito que se le había esfumado.

Ahora, por los misteriosos azares del destino, el torero vizcaíno descansa en paz tras una mortal cornada en una plaza francesa.

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